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¿Afecta de igual manera la Diabetes en la juventud y en la vejez?

La Diabetes Mellitus es una enfermedad que se presenta cuando los niveles de glucosa en la sangre se encuentran elevados. El problema fundamental es la falta de una hormona llamada insulina, necesaria para metabolizar la glucosa que consumimos en la dieta diaria. Si no hay insulina, la glucosa permanece en la sangre, dañando órganos como los riñones, el corazón, los ojos, etc. Se puede presentar a cualquier edad, solo que su se presenta en la niñez y en la juventud se llama Diabetes Mellitus tipo 1, y si se presenta en la edad madura se llama Diabetes Mellitus tipo 2. En la tipo 1, el tratamiento se basa en insulina desde un inicio, ya que el organismo es incapaz de producirla. En la tipo 2 -aunque en poca cantidad- sí hay producción de insulina, de manera que se pueden utilizar pastillas que bajen los niveles de azúcar en la sangre. La prevalencia de la Diabetes Mellitus tipo 2 aumenta con la edad.

Existen varios factores que explican la mayor presencia de la Diabetes Mellitus tipo 2 en las personas mayores, mencionaremos los más importantes:

– La producción de insulina disminuye a partir de los 40 años.
– Los tejidos responden menos a la acción de la insulina.
– Al paso de tiempo, el músculo se va perdiendo y con él los receptores que captan la insulina.
– Con la edad se gana peso a expensas de grasa, entonces la insulina es insuficiente.
– La alimentación cambia, prefiriéndose alimentos ricos en azúcares y harinas.
– Con los años disminuye la actividad física. Por consiguiente, no gastamos calorías y las almacenamos en forma de grasa.

Estos factores se pueden presentar en forma aislada o en conjunto, y entre más de ellos se presenten, mayor será el riesgo de padecer esta enfermedad.

¿Cómo afecta la Diabetes Mellitus tipo 2 a las personas de Sin-cuenta y más….?

Es una etapa de la vida en que se tiene más miedo a depender de otra persona.
Su actitud ante la enfermedad es diferente porque vivió en una cultura diferente.
Es más difícil que lleve una dieta adecuada, dado a que tal vez viva sólo o que dependa de lo que le sirvan de comer.
Le cuesta trabajo aceptar un programa de ejercicio.
Sus costumbres son de años y no cambian fácilmente.
Tiene otras enfermedades crónicas, frecuentes en esta etapa de la vida.
Tiene la falsa creencia de que las complicaciones son más graves en su edad.
Puede sentirse castigado, desplazado, rechazado o abandonado.
No cree mucho en el beneficio de un adecuado tratamiento.
El hecho de estar acudiendo frecuentemente al médico hace que se sienta dependiente y piense que pronto va a morir.
Puede tener sentimientos de resentimiento hacia la sociedad (que no lo comprende y apoya).

¿Qué repercusiones tienen estas diferencias?

La principal es que dificultan el tratamiento, lo que nos obliga a acercarnos más a ellos, comprenderlos y apoyarlos. Es importante hacerles sentir que no están solos, que en la actualidad existen varios tratamientos que -bien llevados- retrasan o evitan las complicaciones de esta enfermedad. Una buena información es fundamental para terminar con esas falsas creencias y situarlos en un plano más alentador. Se les deben explicar las ventajas de llevar un buen control de su diabetes, tomar sus medicamentos, hacer un poco de ejercicio, evitar azúcar en cualquiera de sus presentaciones, utilizar sustitutos de azúcar y acudir al médico.

En cuanto a las manifestaciones clínicas, ¿hay diferencia?

La respuesta es sí. Con frecuencia el adulto mayor no tiene síntomas en el inicio de la enfermedad, en cambio en el joven los síntomas aparecen en forma más temprana. Es frecuente que en las personas mayores las glucosas altas se descubran cuando se realiza algún chequeo por alguna otra enfermedad. En ocasiones pueden presentar solo desgano, cansancio y una inexplicable pérdida de peso. Una vez que se elevan más los niveles de azúcar en sangre, entonces sí aparecen los síntomas clásicos de la Diabetes Mellitus: excesiva sed, hambre incontrolable y aumento en la cantidad de orina. Hay pacientes que nunca checaron sus niveles de azúcar y su primera manifestación de Diabetes puede ser ya una complicación como ceguera, pie diabético, infarto agudo al miocardio, falla renal, etc. ¡No hay porqué llegar a esto! Lo mejor es que, aunque no tengamos síntomas, acudamos al médico para un buen chequeo.

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