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Amputación por Cáncer de mama, ¿feminidad perdida? ¡NO!

El cuerpo humano y cada una de sus partes poseen una determinada connotación. En la mujer, los senos son una parte importante de su sexualidad y belleza corporal, sin mencionar el fuerte vínculo que existe entre esta parte corporal y la maternidad.

La mujer con diagnóstico de Cáncer mamario sufre un choque emocional muy fuerte; vive momentos con estados de angustia, negación, aislamiento, ansiedad, estrés, depresión, insomnio y miedo. Este desgaste no sólo le afecta físicamente, también repercute en un desequilibrio de todas las esferas de su vida: familia, relación de pareja, áreas laboral y social.

Por lo tanto, existe la necesidad de brindar apoyo psicológico. La persona necesita sentirse comprendida, acompañada, vista desde una perspectiva global, no como un paciente más que padece una enfermedad y que en ocasiones es tratado deshumanizadamente.

Si mencionamos el riesgo de perder un seno (o si se tuvo la amputación de uno o ambos), nos enfrentamos a la pérdida de identidad propia de la mujer, un fuerte golpe a su autoestima y a su autoimagen. Culturalmente se relaciona a los senos y al tamaño de estos con la feminidad y con el “sentirse más o menos mujer”. La pérdida de senos a causa de un Cáncer invasivo no es una situación fácil de aceptar, pero tampoco debe ser sinónimo de vergüenza ni aislamiento. Niñas, jóvenes, adultas, madres, tías o abuelas no dejan de ser mujeres por perder un seno; la feminidad es una actitud que se forja a través de la cultura, roles y educación que recibimos desde nuestros primeros días.

En caso de Cáncer de mama, y sobre todo al referirnos a la pérdida de uno o los dos senos, es importante contar con ayuda psicológica desde el principio. El psicólogo debe ser capaz de realizar actividades preventivas y asistenciales. Debe brindar apoyo y echar mano de sus habilidades para lidiar con las distintas fases del padecimiento, como sucede al afrontar el diagnóstico de la enfermedad. También debe promover una adaptación paulatina ante la nueva imagen que proyecta el espejo y brindar educación que beneficie el estado emocional tanto del paciente como de la familia. Su función principal es disminuir el sufrimiento y la vulnerabilidad de quien atraviesa por esta situación. Con ello se brindará a la paciente una nueva visión de cómo vivir y continuar disfrutando de la vida y de lo que se tiene, no de lo que se ha perdido.

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