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Existe una nueva cultura del envejecimiento… La sociedad debe saberlo

México ha tenido una historia muy interesante en cuanto a su envejecimiento. Haciendo un poco de memoria, a principios del siglo pasado, en los años 20, la esperanza de vida de quienes nacieron en esa época era muy baja (25 años); la mortalidad era muy elevada pues en esos días no habían medicamentos, antibióticos, vacunas ni analgésicos, es más, casi no había hospitales y los pocos que existían estaban ubicados en lugares lejanos y contaban con pocos avances en la medicina. Las comunidades estaban muy separadas entre sí y en algunas sólo había un médico, quien preparaba los medicamentos, pues no existían farmacias y los remedios eran recomendados por vecinas o por el boticario. Los tratamientos en general eran preparados con fórmulas heredadas por generaciones.

Aproximadamente en los años 50, aparecieron algunas instituciones de seguridad social, llegaron a México más avances médicos, los fármacos de patente comenzaron a utilizarse, llegó la penicilina, inició la vacunación contra la poliomielitis, etc. En los años 60 y 70 crecieron las instituciones del Sector Salud (ISSSTE, IMSS, SSA, DIF, etc.). La medicina avanzó a pasos agigantados y se formaron grandes cantidades de médicos bien preparados. Las nuevas generaciones continuaron instruyéndose con especialidades e inmediatamente se dispersaron por toda la República Mexicana, organizando verdaderos centros de salud y haciendo crecer a las instituciones. Aparecieron los hospitales privados, regresaron muchos médicos del extranjero con nuevas especialidades y fortalecieron al gremio médico.

En 1983 se fundó la Asociación Mexicana de Gerontología y Geriatría. Con ella se iniciaron trabajos de investigación y se demostró que México tenía en ese año 4 500 000 personas de 60 años en adelante, sin nadie para atenderlos; de hecho, no existía la Geriatría en todo el país, no había quién pusiera atención en la problemática médica de los adultos mayores de esa época.

Hoy, a 3 décadas de fundada la Geriatría en nuestro país, observamos varias situaciones muy interesantes que han sucedido. Actualmente, México cuenta con más 20 000 000 de personas de 50 años en adelante y sólo hay, aproximadamente, 500 geriatras en el país. Existen 15 servicios de Geriatría en total, rama que aún se encuentra en proceso de desarrollo y requiere preparar a más especialistas.

En primer lugar, la Geriatría debe atender a las personas desde que tienen 50 años de edad, porque se debe realizar medicina preventiva, es decir, evitar el deterioro, estudiar los factores de riesgo que tiene el paciente, hacerle saber qué le va a pasar en los próximos años, qué padecimientos va a tener y trabajar en conjunto para evitarlos. También se debe preparar a las personas para el envejecimiento exitoso y, sobre todo, erradicar la idea de que la Geriatría es para la gente de 80 años. La cultura del autocuidado se inicia a temprana edad para llegar a la vejez en magníficas condiciones. Recordemos: VEJEZ NO ES IGUAL A DETERIORO.

En la primera década del siglo XXI, se ha observó algo muy importante: México envejeció en los últimos 50 años lo que a Europa le tomó 200; esto se debe a los avances de la medicina y a la llegada oportuna de las especialidades a nuestro país. La vejez cambió; en los años 70, una persona de 60 años se jubilaba y moría, o bien, una señora de 50 años era considerada una anciana en malas condiciones. En ambos casos, las personas no se podían ni mover y la mortandad era elevada. En este rango de edad ya no se trabajaba. Actualmente, las generaciones están en mejores condiciones; una persona de 60 años trabaja, hace ejercicio, tiene planes a futuro, es productivo y no está deteriorado. Una mujer de 50 años presenta condiciones magníficas, no tiene la imagen de abuelita de antaño; ahora trabaja, hace mucho ejercicio y es abuela joven con mucho futuro y energía para disfrutar a sus nietos. Muchas personas de 70 años laboran y presentan buenas condiciones pues se vive más. Ahora escuchamos con mayor frecuencia de personas sanas de 90 y 100 años.

De acuerdo con lo anterior, tenemos la responsabilidad de informar a la sociedad que el envejecimiento ha cambiado; ya no significa deterioro, sino vigencia, actividad, integración familiar, productividad, trabajo y, sobre todo, funcionalidad. La nueva cultura del envejecimiento habla de mayor esperanza de vida, en buenas condiciones y con derechos y obligaciones; habla de respeto e integración a la sociedad (laboral, en servicios médicos y en adaptaciones arquitectónicas en las ciudades). Esta nueva cultura del envejecimiento se debe enseñar en todos los niveles escolares desde el punto de vista social, médico y psicológico. México ha cambiado en su envejecimiento y es responsabilidad de todos promover esta cultura para el bien de las siguientes generaciones.

Contenido patrocinado por la revista Sin-cuenta y más…
Autor: Dr. Ignacio Orozco García (Geriatra)

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