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Descubrí que tengo Diabetes, ¿qué debo hacer ahora?

Este cuestionamiento es cada vez más común en la población mexicana al llegar a la edad adulta. Es bien conocido que siete de cada diez personas mayores de 35 años presentamos (sin saberlo) alguna alteración en el metabolismo, misma que nos impide asimilar correctamente los carbohidratos (azúcares) y las grasas. Esto probablemente es secundario a un fuerte componente genético, así como al estilo de vida negativo relacionado con la alimentación inapropiada, rica en alimentos grasos, harinas, azúcares simples, y a la poca o nula actividad física.

La actitud que tomemos al descubrir que somos portadores de Diabetes es de importancia trascendental en nuestras vidas. Si a partir de un diagnóstico adecuado nos comprometemos a un cambio en nuestra alimentación (la cual debe ser balanceada con relación al aporte proporcional de los diferentes grupos alimentarios y con horarios establecidos), incluyendo ejercicio físico en nuestras actividades diarias (caminata, bicicleta y natación), además de complementar lo anterior con el uso racional y adecuado de los medicamentos que hoy en día tenemos a nuestra disposición, lograremos un control adecuado de la enfermedad y así evitaremos las complicaciones tan temibles en diferentes órganos de nuestro cuerpo. La adopción de estas medidas a corto, mediano y largo plazo repercutirá favorablemente en nuestra calidad de vida y funcionalidad en los años venideros.

Es indispensable acudir al Médico Familiar, Internista, Geriatra o Endocrinólogo para una mayor información y correcta orientación sobre este padecimiento; además de la búsqueda de otras enfermedades frecuentemente asociadas como Hipertensión Arterial, Dislipidemia (elevación de colesterol y triglicéridos) y Obesidad. Con todas estas medidas se abordará la enfermedad de manera integral y se dará un tratamiento individualizado.

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