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Ejercicio para pacientes con EPOC

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una de las causas más importantes de discapacidad en los adultos mayores. Interfiere con la actividad física del enfermo pues presenta mecanismos limitantes como disnea progresiva (dificultad para respirar). La disnea induce a la inmovilidad física y ésta a su vez irá atrofiando a los músculos. Los músculos atrofiados van disminuyendo el número de mitocondrias (organelos donde se efectúa la respiración celular) y paulatinamente debilita los vasos capilares. Esta situación dificulta el intercambio de gases a nivel de cada fibra muscular, provocándose una disminución importante en el metabolismo; el músculo se adelgaza y fatiga fácilmente ante cualquier tipo de movimiento.

Contar con un programa de ejercicio físico para realizarse en casa constituye un pilar en los programas hospitalarios de rehabilitación de la EPOC. La práctica diaria, aunada al uso de fármacos, constituyen un pilar influyente en la mejoría de los síntomas.

El programa de ejercicio hará que el paciente tenga una mejor adaptación al esfuerzo, sin complicaciones ventilatorias, mejorará la eficacia del transporte de oxígeno a todos los órganos mediante una mejor respuesta cardiovascular, se alcanzará una mejor capacidad de extracción de oxígeno en el músculo. También umentará la fuerza y resistencia de los músculos que participan en la respiración, así como los del sistema esquelético. Finalmente, disminuirá la disnea, el cansancio muscular y la fatiga general.

Para poder llevar a cabo el programa se debe contar con un espacio físico amplio, con poco mobiliario, utilizar ropa cómoda (de algodón), contar con una cama y una silla estable. El paciente debe respirar tomando el aire desde el abdomen, dejando relativamente inmóvil la parte superior del cuerpo. Solamente ejecutarán tres ó cuatro respiraciones profundas para evitar hiperventilar (respirar de más).

Ejercicios en cama
Con el paciente acostado boca arriba, con el tronco bien alineado, si lo tolera evitando almohada, inicia su primera respiración con las dos piernas semiflexionadas colocando una de sus manos sobre el ombligo para focalizarse en el movimiento del abdomen hacia arriba cuando se inspira (toma aire) y hacia abajo, lo más posible, cuando se espira (saca el aire).

Siguiendo las instrucciones arriba descritas, se flexiona una pierna hacia el abdomen y nuevamente se realiza una serie de tres ó cuatro respiraciones completas. Cuando esto sea bien tolerado se procede a hacer las mismas maniobras, pero ahora con las dos piernas flexionadas sobre el abdomen. En este punto, ya no será necesario tocarse el abdomen pues ya se deberá haber automatizado la acción de dicho músculo y su contracción será de buena calidad.

Sentado en cama, el paciente colocará ambas manos sobre el abdomen, vigilando el movimiento hacia arriba y hacia abajo del mismo. También aprenderá a sentir la contracción prolongada del músculo recto abdominal. Practicando a menudo lo fortalecerá haciendo más efectivo el mecanismo de la tos, el cual ejerce un efecto limpiador al desalojar las vías aéreas de secreciones.

Ejercicios para movilizar el tórax
Están encaminados a mantener y mejorar la movilidad de la pared torácica, hombros y brazos. Estos se realizan en posición de sentado, desplazando en series de ocho flexiones laterales, así como extensiones de los costados para estirar las paredes laterales del tórax.

Otro músculo que debe estirarse es el pectoral, también se realiza con el paciente sentado, doblando los codos, colocando las manos a nivel de la nuca y con los brazos en esa posición se flexiona la cabeza tratando de unir los codos durante tres tiempos. Posteriormente se endereza la cabeza y se separan al máximo los codos, tolerando dicha posición en otros tiempos. Debe practicarse una serie de 7 estiramientos.

Ejercicios para las extremidades
Pueden realizarse al inicio en posición acostada boca arriba y boca abajo, separando los brazos y las piernas del centro del cuerpo. Esto se practica sólo en principiantes ya que la gravedad no se opone al movimiento, por lo cual la fatiga muscular es mínima. Es deseable que se realicen inicialmente siete repeticiones de cada ejercicio en cada extremidad, aumentando cinco repeticiones cada mes. Cuando se llegue a tolerar 30 o más repeticiones es momento de ejercitarse en posición sentado. La posición sentado es importante que se efectúe en una silla sin descansa brazos, con respaldo fuerte que permita adoptar una postura recta y con la región glútea tocando el respaldo. Con la cabeza pueden ejecutarse flexiones laterales y giros hacia ambos lados, círculos hacia adentro y afuera con los hombros y con ambos brazos, así como flexo extensión de codos, muñecas y manos. En piernas, pueden separarse y juntarse las rodillas, doblar y extender las rodillas, tobillos y dedos de los pies.

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