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En cuestión de Gastritis, prevención es salud

La inflamación de la mucosa gástrica (gastritis) es una enfermedad que puede presentarse casi a cualquier edad, pero es más frecuente en los adultos mayores. Una vez que el médico ha establecido su diagnóstico, se deberá dar inicio de forma inmediata a su tratamiento, el cual dependerá de la causa y de la severidad del padecimiento. En la medida en que se realice un diagnóstico oportuno y se inicie el tratamiento de forma pronta y adecuada, la mayoría de las gastritis mejorarán rápidamente, evitando así complicaciones.

La mejor medicina siempre será la prevención; por ello, les recomendaré las siguientes medidas generales: comer bien, en horas fijas (no entre comidas) y sentado; masticar bien y despacio, no tomar líquidos abundantes con los alimentos (hacerlo en pequeños tragos), no comer exageradamente, ni a temperaturas muy frías o calientes, no acostarse tras la ingesta de alimentos y, la más importante, no dejar de hacer las comidas, evitando al máximo los ayunos prolongados.

Así mismo, es recomendable conocer las generalidades de una dieta adecuada para un estómago delicado, conocida también como “dieta blanda”, que consiste en la siguiente lista de alimentos:

ALIMENTOS PERMITIDOS:
Carne de vaca, ternera (cocida, asada o al horno, sin grasa), pollo sin piel (cocido o asado), jamón, pescados y mariscos cocidos al natural; manzana y pera cocidas o en puré, sopas de verduras, de carne y arroz blanco, todas con poca sal; huevos de cualquier forma pero sin grasa, pan blanco e integral, verduras sin aceite, yogurt y quesos.

ALIMENTOS PROHIBIDOS:
Naranjas, toronjas, limón, fresa y kiwi, entre otros cítricos; especias, mayonesa, mostaza, salsa catsup, mantequilla, margarina, vinagre, refrescos (las bebidas gaseosas retrasan la digestión, por lo que aumentan la secreción de ácidos en el estómago); chocolate, café, leche, salsas, grasas, frituras, enlatados, embutidos, alimentos condimentados, tabaco y alcohol.

Por otra parte, a nivel farmacológico, los antiácidos y otros medicamentos que disminuyen o neutralizan el ácido gástrico en el estómago eliminan los síntomas y contribuyen a la curación. Si el individuo es propenso a la gastritis, se deben suspender o evitar al máximo posible los fármacos que se sabe son causantes de la misma, como anti-inflamatorios y aspirina.

El estrés es un factor muy importante que suele condicionar una producción aumentada de ácido gástrico y, por lo tanto, aumenta la posibilidad de presentar gastritis, motivo por el cual su manejo juega un papel importante en el tratamiento de dicha enfermedad.

La mayoría de las gastritis crónicas (de larga evolución) no manifiestan síntomas severos ni constantes. Sus complicaciones potenciales son la pérdida de sangre y un aumento del riesgo de cáncer gástrico, por lo que la atención médica es fundamental para tener diagnóstico preciso, recibir tratamiento apropiado y tener un adecuado seguimiento de la evolución de la enfermedad.

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