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Malos hábitos que perjudican la salud bucal

Entendemos como hábito la facilidad con que una persona repite una actividad que al principio se hace de forma consciente y luego continúa de modo inconsciente. A lo largo de nuestra vida adquirimos malos hábitos bucales, la mayoría de los cuales aprendemos en los primeros años de nuestra vida. Estos hábitos orales son negativos porque aplican fuerzas externas sobre los dientes y su hueso de soporte, lo que altera el desarrollo orofacial normal y produce deformaciones dentomaxilares.

Los estudios han comprobado que los malos hábitos orales tienen alta relación con la aparición de maloclusiones (mala mordida) en los niños. De ahí la importancia de identificarlos en cuanto aparecen, ya que cuanto antes se corrijan, menor será el daño que ocasionen.

Podemos clasificarlos de la siguiente manera:

  1. De presión. El bruxismo es el hábito más común, es una actividad anormal y sin propósito funcional de los músculos de la masticación que se produce de forma inconsciente y que suele aparecer de noche. Distinguimos dos tipos:

Bruxismo céntrico: apretamiento de los dientes.

Bruxismo excéntrico: rechinamiento de los dientes.

Signos y síntomas

* Dolor en la articulación y en los músculos que puede irradiarse hacia la cara y el cuello.
* Desgastes en los dientes.
* Movilidad dental.
* Fracturas de dientes.
* Ruidos oclusales (al cerrar la boca).

  1. De succión. La succión de dedo o del labio provoca un desequilibrio en el sistema muscular, permitiendo que las fuerzas de las mejillas deformen el maxilar. La lengua adquiere una posición más baja y no se encuentra adosada al paladar, provocando compresión y mala posición dentaria.
  1. De interposición. Las uñas, lápices y otros objetos pueden ser interruptores entre las arcadas dentarias convirtiéndose en un mal hábito que puede causar una deformación. La interposición lingual consiste en la colocación de la lengua entre los dientes durante reposo o en las funciones de deglución y de fonación.
  1. De respiración. La respiración bucal se considera un mal hábito cuando no se debe a obstrucciones nasales por gripe, rinitis alérgica, ni a ningún tipo de desviación del tabique nasal. Cuando es muy prolongada, puede provocar alteraciones dentarias y maxilares, así como predisponer a enfermedades respiratorias y otras alteraciones corporales.

Contenido patrocinado por la revista Sin-cuenta y más..
Autor: Dr. Octavio E. Ábrego Ábrego. Cirujano Dentista (Odontogeriatra)

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