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Cómo procurar el bienestar del paciente con Alzheimer

El Alzheimer no es un transtorno global, pues existen habilidades y funciones motoras cuando el paciente se encuentra en etapa crítica, momento en el que olvida hechos recientes y pasados, no reconoce a su cónyuge e hijos, ni a la enfermera que participa en su atención personal. Sin embargo, sigue conservando la memoria emocional, se da cuenta de que la persona la cuida, ayuda y le quiere. Este hecho debe estar siempre presente en la mente de la enfermera, familiar o persona que le atiende. Los pacientes con esta enfermedad pierden el lenguaje, comprensión y equilibrio. Como ya se ha mencionado antes, quien padece la enfermedad de Alzheimer tiene un comportamiento inestable en sus actitudes, por ejemplo: se irrita con mucha facilidad, actúa con agresividad aún con sus familiares, no controla sus movimientos faciales, no recuerda cómo levantarse, sentarse o deambula, le cuesta trabajo comer, no controla esfínteres, permanece con frecuencia en cama y esto lo conduce a padecer apariciones de llagas, escoriaciones e infecciones en puntos de presión (si el paciente no es bien atendido).

En ocasiones, el paciente de Alzheimer tiene alucinaciones auditivas o visuales, tales como el escuchar voces o ver personas. Es posible lograr una vida más fácil, tanto para la enfermera o los cuidadores que atienden al paciente, como para el paciente mismo, esto sólo si se desarrollan objetivos claros para su atención como promover la seguridad para su cuidado. Cuando se encuentre en casa evitar riesgos de caídas, colocar barras de seguridad en baños, pasamanos en escaleras, instalar chapas de seguridad en puertas, refrigerador, armarios donde se guarden productos de limpieza y electrodomésticos, todo artefacto que pudiera causar algún daño. Del mismo modo se deben mantener objetos punzo cortantes fuera de su alcance. Es necesario secar bien los pisos a fin de evitar resbalones, quitar adornos u objetos que puedan desorientarlo. Será indispensable fijar lámparas de buró, para que se puedan encender y apagar sin correr el riesgo de tirarlas; el espacio donde reside el paciente deberá estar libre de muebles que pudieran provocarle alguna caída. Sin embargo, se deben conservar los objetos de uso cotidiano siempre en el mismo sitio para evitarle confusión, es conveniente poner reloj y calendarios visibles a fin de que se oriente en el tiempo y espacio. Evitar ruidos que le provoquen molestia y lo confundan. Será también importante colocar credenciales de identificación en bolsillos o ropa de la persona que sufre este síndrome (existen lugares en los que es posible adquirir alguna pequeña placa con los datos del paciente, como dirección y teléfono), ésta se coloca al cuello del mismo para evitar que al salir del domicilio se extravíe por completo, debido a que no sabe lo que hace. De esta manera se obtendrán mejores resultados para su rehabilitación. Es de gran utilidad el llevar un control de registros de medicamentos, alimentación, excreción de líquidos, signos vitales y control de temperatura, para lo cual se debe tener el material adecuado, a fin de poder disponer de él las veces que sea necesario. Se debe elaborar un plan de atención y prevención para asegurar la seguridad del ambiente hacia el paciente.

Es sumamente importante que la enfermera realice alguna terapia ocupacional y física a la persona que se encuentra a su cuidado, como ejercicios terapéuticos, de pasivos, de extensión, flexión, y rotación con suavidad, todo ello para evitar que se contraigan los músculos y articulaciones del paciente y que la incapacidad no genere deformidad de los músculos. Usar auxilios mecánicos según esté indicado: muletas, andaderas, bastón, caminadora, bicicleta estática. Iluminación de dibujos con tonos suaves para no alterar el estado psíquico del paciente, mostrar fotografías grandes y claras con nombres de los familiares para que los reconozca; la colocación de objetos deberá ser de acuerdo a su capacidad degenerativa cerebral, ofrecer al paciente juegos sencillos. Algo práctico será etiquetar las puertas de las habitaciones y cajones con palabras y colores vistosos, esto proporcionará rehabilitación y retrasará la degeneración del paciente de Alzheimer.

1.-Ingesta de alimentos: mientras se les alimenta es indispensable conversar con ellos, lo que les dará un estado de confianza y relajación. Con esto se evitará el desequilibrio emocional y motriz, y se favorecerá la buena deglución y digestión, pero sobre todo, la protección de su autoestima.

2.-Higiene personal: mantener su persona aseada y arreglada, si es posible aplicar un poco de rubor en mejillas (si es mujer), si el paciente es varón deberá ser afeitado con frecuencia lo que además le evitará prurito e irritación de piel. En caso de poner al paciente frente al espejo, utilizaremos delicadeza, ya que debemos recordar que esto le puede causar susto e irritación. Al mismo tiempo, platicar con el paciente, lo que le hará sentirse contento y confiado. Recordar nuevamente o haciendo hincapié que lo último que se pierde es la parte emocional.

3.- Cuando el paciente se encuentra en la etapa crítica (o tercera etapa) no puede deambular o comer por sí solo, pues se encuentra completamente postrado.

La enfermera deberá vigilar los siguientes parámetros:

1.-  Irrigación sanguínea.

2.- Contracciones cardiacas.

3.- Signos vitales con más frecuencia de lo normal.

4.- Seguir con la terapia física y ocupacional.

5.- Proporcionar los cuidados generales de enfermería más específicos como higiene bucal, baño de esponja, evitar escoriaciones y úlceras. Esto se logrará cambiando al paciente de posición frecuentemente, vigilar cambios de temperatura, proporcionarle comodidad, cuidar que las sábanas no tengan hendiduras. Mantenga la piel limpia y seca, libre de residuos de sudor, orina o heces fecales. Lubrique con crema humectante especialmente las zonas genitales para evitar que se roce, estar pendiente de las incontinencias de esfínteres. Si es necesario, instalar sondas para la alimentación y sonda foley para drenaje urinario.

6.- Dar terapia grupal a familiares como apoyo emocional y ofrecer alternativas para el control de su paciente. La aceptación, la adaptación y la paciencia son las claves para manejar los eventos que se vayan presentando.

Aunque el paciente no pueda moverse o hablar, la enfermera lo atenderá con los cuidados generales cálidos y humanísticos, recordando que aún existe una persona, un ser humano que conserva ese rincón emocional que merece respeto y cariño.

Cuidar y velar por un ser querido que padece la enfermedad de Alzheimer es una experiencia que demanda muchos recursos tanto físicos como emocionales por parte de los familiares. La atención que requiere el paciente y el cansancio experimentado por el familiar dificulta que tenga tiempo para su vida personal, social y recreativa, razón por la que tiende al aislamiento. Por lo tanto, se recomienda tratar de encontrar a una enfermera que se haga cargo del paciente con Alzheimer, para que usted pueda descansar, ya que es esencial que tenga tiempo para usted, o de lo contrario, no habrá uno sino dos enfermos en casa.

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