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¿En qué consiste la Panendoscopia?

 

El estudio endoscópico del tubo digestivo alto o proximal (también llamado Panendoscopia) consiste en la exploración del esófago, estómago y duodeno. Éste último es la porción inicial del intestino delgado.

Este procedimiento ha avanzado de forma sorprendente en los últimos 40 años debido al desarrollo tecnológico. En sus inicios, los equipos de endoscopia utilizaban fibra óptica para obtener las imágenes de las cavidades del tubo digestivo. A partir de 1987 se empezó a utilizar un componente capaz de integrar la imagen en la punta del endoscopio y transmitirla electrónicamente hasta un video procesador para que éste la proyectara en un monitor. Esta imagen también se puede capturar digitalmente en una computadora y almacenarse en forma de archivos para imprimirse, enviarse por internet, etc.

En sus inicios, los estudios endoscópicos se limitaron a ser únicamente “diagnósticos”, es decir, simplemente observaban la mucosa de estos órganos para poder hacer una evaluación. Posteriormente fue posible diseñar pequeñas pinzas que se introducen por el canal de trabajo del endoscopio para obtener muestras de tejido (biopsias) y estudiarlas en el microscopio con el apoyo del patólogo. Después se fueron creando diversos accesorios que nos permitieron tratar “endoscópicamente” algunos padecimientos; por ejemplo, existen las asas de polipectomía, un alambre que se introduce dentro de un catéter de plástico y es utilizado para cortar y extraer pólipos (pequeños tumores de la mucosa gastrointestinal que, de no extirparse, con el tiempo pueden transformarse en tumores malignos). También existen accesorios para poder inyectar diversas sustancias directamente en la mucosa y así inhibir la hemorragia causada por úlceras gástricas o duodenales y dilataciones venosas del esófago o el estómago (várices).

A partir de los 50 años de edad se presentan con más frecuencia las enfermedades gastrointestinales. Tal es el caso de diferentes tipos de “gastritis”, así como la úlcera péptica que afecta al estómago y al duodeno. Para poder diagnosticarlas, necesitamos efectuar un estudio endoscópico completo para hacer el diagnóstico en forma correcta, ya que existen también lesiones ulcerosas “malignas” que no son más que un tumor del estómago que se ulcera y cuya apariencia puede ser la de una úlcera benigna. Por ello, al identificar cualquier lesión ulcerosa gástrica es necesario tomar varias biopsias de la lesión para su revisión. No debemos olvidar que a esta edad se presenta también el problema del reflujo gastroesofágico, que puede desencadenar una reducción del calibre del esófago, manifestándose con la dificultad para tragar los alimentos. Existen personas que pueden padecer por varios años acidez y regurgitaciones en forma progresiva, por lo que al pasar de las seis décadas deben efectuarse un estudio endoscópico adecuado.

Si bien la panendoscopia es una gran herramienta para el tratamiento de muchas lesiones, hay ocasiones en que no hay buena respuesta o existen otro tipo de complicaciones y es necesaria la cirugía. En caso de presentar síntomas gastrointestinales debe de acudir con el médico general o geriatra. Si sospecha de algún problema del esófago, estómago o duodeno, será canalizado al gastroenterólogo, quien está capacitado para practicar un estudio endoscópico que le brindará mucha información para el tratamiento oportuno y adecuado de su padecimiento.

Contenido patrocinado por la revista Sin-cuenta y más…
Autor: Dr. Ernesto Torres Durazo

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