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¿Existen las adicciones en el adulto mayor?

Las adicciones son un tema de difícil abordaje en cualquier persona; sin embargo, en los adultos mayores es un problema más complejo. Existe la creencia de que los adultos mayores ya no tienen adicciones, esto es falso: las adicciones en los seres humanos pueden existir prácticamente en todas las etapas de la vida.

La adicción más común en este grupo de edad es el alcoholismo. Debido a que es una de las drogas mejor vistas por la sociedad, muchas veces pasa desapercibida o en realidad no se considera realmente una adicción. Es una costumbre adquirida en etapas más tempranas de la vida y se acarrea hasta fases avanzadas de la misma. En ocasiones no se genera una adicción como tal, pero beber alcohol puede tener efectos indeseados como las caídas. En este caso es muy importante individualizar las recomendaciones, ya que hay estudios donde se demuestra que beber alcohol moderadamente puede tener efectos benéficos en la salud; sin embargo, es prudente que esta decisión se tome en conjunto con un médico geriatra.

Otra de las adicciones frecuentes en los adultos mayores es el tabaquismo. Este es otro “vicio” que se trae desde edades más tempranas. Pudiera pensarse que la cantidad de personas que fuman disminuye con la edad, pero esto es una impresión falsa y su explicación es muy simple: sucede que quienes han fumado durante mucho tiempo en su vida probablemente fallezcan antes de llegar a ser adultos mayores; entonces, existe la apariencia de que son menos los que fuman, pero no es que hayan dejado de fumar, sino que ya murieron. El tabaco tiene muchas repercusiones en la salud y es mortal. La recomendación, en este sentido, es un absoluto dejar de fumar.

Un problema de particular importancia es la utilización de fármacos potencialmente adictivos. Muchas veces se recetan medicinas (sobre todo aquellas para dormir) alguna vez en la vida y la persona ha permanecido tomándolas durante años. En un momento dado se hace dependiente del fármaco; posteriormente, tiene que aumentar la dosis para lograr el mismo efecto y, por último, cada vez que intenta suspenderla tiene alteraciones físicas y mentales severas. Tal es el caso de las benzodiacepinas, un grupo de fármacos recetados ampliamente para insomnio y ansiedad que son altamente adictivos. Si se toma este tipo de medicamentos es muy importante mencionarlo al geriatra para establecer un plan y dejar de tomarlos, pues en ocasiones ponen en peligro la vida.

Por cuestiones culturales es muy difícil que los adultos mayores sean adictos a otro tipo de drogas como las llamadas “duras” (cocaína, LSD, anfetaminas, etc.). Sin embargo, en otros países donde se utilizan comúnmente estas drogas desde hace más tiempo se ha observado que la costumbre de usarlas en la juventud no se modifica durante la edad adulta ni en la tercera edad.

Por otro lado se encuentran otro tipo de adicciones que no se relacionan con sustancias y que suelen tener un papel relevante en el adulto mayor. Dentro de estas podemos encontrar la adicción al juego (ludomanía o ludopatía), al trabajo (workaholic, palabra en inglés compuesta por work: trabajo y holic: adicto), a las compras o compras compulsivas, al peligro, entre otras. No son tan comunes y en ocasiones son difíciles de detectar porque pueden pasar por una forma de actuar normal y no hacen pensar que se trata de un problema. En general, se acepta que cuando hay interferencia con la realización de las actividades de la vida cotidiana es cuando se debe dar una solución al problema. En estos casos lo más indicado es acudir con un psicólogo o psiquiatra que realice una valoración completa e implemente una estrategia de tratamiento.

Se podría pensar que los adultos mayores ya no tienen problemas considerados propios de los más jóvenes; sin embargo, la realidad es otra por completo. Tal es el caso de las adicciones que son un reto tanto para el personal de salud como para la persona que la padece, pues su detección y manejo se vuelven más difíciles. Pero, como sucede en otras etapas de la vida, el ser humano tiene una gran capacidad de recuperación, donde un buen equipo conformado por el médico y el paciente será vital para salir adelante del complicado problema.

Contenido patrocinado por la revista Sin-cuenta y más…
Autor: Dr. Mario Ulises Pérez Zepeda (Médico Internista y Geriatra)

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