Compartir

El fantasma de la Incontinencia Urinaria Femenina

La incontinencia urinaria femenina se define como “la pérdida involuntaria de orina que condiciona un problema social o higiénico en la mujer”, es decir, todas las mujeres en algún momento de nuestras vidas podemos tener incontinencia. El ejemplo claro es durante el embarazo o cuando se cursa con cistitis, donde es ocasional y no provoca problema. Cuando se presenta de forma regular o afecta nuestra actividad diaria personal, social, sexual, altera el sueño o nos deprime, se trata de una condición que amerita la visita al médico.

En general, una de cada cuatro mujeres presenta incontinencia; después de los 60 años, una de cada dos.

La incontinencia urinaria puede presentarse en diferentes formas, momentos o condiciones, por lo que existen diferentes tipos que pueden presentarse de forma aislada o en conjunto:

Incontinencia urinaria de esfuerzo: Se presenta cuando se pierde orina al realizar un esfuerzo como toser, estornudar, cargar o simplemente inclinarse a poner los zapatos. Generalmente son gotas y chorros pequeños. Tener varios partos vía vaginal, sobre todo si han sido difíciles -con fórceps o prolongados-, sobrepeso, hipotiroidismo y descenso de útero o vejiga son causas asociadas.

Incontinencia urinaria de urgencia: Es la pérdida de orina asociada al deseo inminente de orinar, siendo incapaz de poder detenerla. En general, la pérdida del contenido total de la vejiga es importante. En este tipo puede haber eventos que desencadenen la urgencia, como lavarse las manos y oír agua correr. Este tipo de incontinencia se relaciona con infecciones urinarias recurrentes, baja ingesta de agua, consumo de alimentos irritantes, condimentados o fuertes, padecer diabetes, hipertensión y trastornos digestivos como colitis, gastritis y estreñimiento.

Incontinenta urinaria mixta: Combinación de las dos anteriores, es decir, existe pérdida con los esfuerzos y además con urgencia.

Incontinencia urinaria por rebosamiento: Como su nombre lo indica es la que se presenta cuando la vejiga esta llena, se “rebosa” y pierde orina, generalmente como goteo. Este tipo de incontinencia es más frecuente en varones, ya que la próstata obstruye al crecer y no permite el vaciamiento de la vejiga. En las mujeres es poco frecuente pero puede presentarse con inflamación intensa de la uretra cuando hay infecciones crónicas de vías urinarias, tumores, alteraciones anatómicas después de cirugía o manipulación de las vías urinarias.

Incontinencia urinaria funcional: En este tipo no hay anormalidad en las vías urinarias, pero la persona no es capaz de llegar al sanitario por limitaciones funcionales como artritis, poca movilidad o discapacidad.

Incontinencia urinaria bajo circunstancias específicas: Ejercicio, coito, sueño o tensión emocional. Generalmente se presenta sólo bajo estas circunstancias.

Enuresis: Este tipo de incontinencia se presenta “sin sentir” y puede ser de día o noche. Generalmente representa un mal funcionamiento de vejiga y uretra o de los centros nerviosos en médula espinal o cerebro, es común en los niños y adultos mayores.

Diagnóstico y tratamiento

Es importante la visita al médico especialista cuando se presenta incontinencia urinaria pues con un diagnóstico preciso, específico e individual se podrá establecer el tratamiento.

Aunque existe la idea generalizada de que la incontinencia urinaria se trata con cirugía, sólo el 30% de las mujeres con incontinencia es candidato a ella. El 70% restante puede se tratado con métodos conservadores. De hecho, cuando existe incontinencia urinaria de esfuerzo, el tratamiento inicial es con ejercicios de piso pélvico dirigidos a fortalecer el soporte muscular de vejiga y uretra, así como a mejorar su respuesta ante el esfuerzo y evitar la pérdida. Estos ejercicios son fáciles, seguros y eficaces cuando se realizan de forma adecuada. Para identificar el piso pélvico sólo hace falta contraer para evitar la pérdida de un gas intestinal; si lo realizamos en conjunto con la respiración y la contracción abdominal, lograremos un ejercicio eficiente.

Cuando el diagnóstico es incontinencia urinaria de urgencia, el tratamiento inicial es conductual, es decir “reeducar a la vejiga” y cambiar hábitos. Así, si se requiere orinar cada 30 minutos, debemos tratar de aumentar paulatinamente los intervalos hasta lograr controlar el deseo por dos o tres horas, que es el ritmo normal de micción. Este control podemos lograrlo al contraer el piso pélvico intensamente, sentarse o distraerse contando lentamente. Resulta útil la implementación de un diario vesical donde se registren el número y frecuencia de las micciones para modificarlo de forma gradual. Deben modificarse también los hábitos de alimentación, ingesta de líquidos y evacuación, pues debemos recordar que la vejiga no es un ente aislado, es un órgano que forma parte de una persona particular y funciona en coordinación con todo el organismo, respondiendo a agresiones como estrés, medicamentos y enfermedades sistémicas.

El uso de medicamentos es útil evaluando cuidadosamente efectos secundarios, interacción con otros fármacos y la tolerancia a los mismos. Los comúnmente utilizados y disponibles en México son tolterodina, oxibutinina y solifenacina; todos ellos actúan relajando la vejiga, tienen eficacia similar y efectos adversos comunes.

Cuando el problema de urgencia no responde al tratamiento o no es conveniente ni tolerable, el uso de medicamentos puede llevarse con otros tratamientos como la estimulación eléctrica. Esta consiste en aplicar un tipo especial de corriente a los nervios que van hacia la vejiga y así controlar la función alterada. Este tratamiento se realiza en sesiones de una hora, una a dos veces por semana, es indoloro y se observan resultados inmediatos, aunque el resultado final se presenta después de ocho semanas. Este tipo de tratamiento puede realizarse en casa con equipos portátiles diseñados para tal fin bajo supervisión médica.

Existe también la posibilidad de inyectar en el músculo vesical toxina botulínica tipo A o “botox” para casos específicos severos, después de una evaluación especial. La aplicación se realiza en quirófano, bajo anestesia y con egreso del hospital a las pocas horas; tiene efecto en la primera semana después de la aplicación con duración total de seis a once meses, pudiendo repetirse en varias ocasiones con los mismos resultados. La principal complicación es la retención urinaria que se soluciona de forma espontánea en las primeras semanas.

En casos refractarios o muy severos puede aplicarse un “neuromodulador” sacro (Interstim). Funciona como un marcapaso para controlar la función de la vejiga, su aplicación es quirúrgica y tiene un periodo de prueba de siete días para evaluar la aplicación definitiva; los resultados son espectaculares y tiene una duración aproximada de siete años. Por ser un tratamiento costoso e invasivo requiere una evaluación amplia por médicos expertos.

La incontinencia urinaria es un problema frecuente de salud que impacta la calidad de vida severamente y resulta un estigma social y familiar. El primer paso para su solución es hablarlo con el médico experto en ello, que en el caso de la mujer es el uroginecólogo. El tratamiento en la mayoría de los casos es conservador y tiene éxito en el 80% de los pacientes, el resto presenta mejoría importante.

Dejar un Comentario