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Fatiga Constante = ¡PELIGRO!

La sensación de fatiga que los adultos manifiestan en la enfermedad cardiaca se define como disnea (dificultad para respirar), es decir, la incapacidad para obtener suficiente aire que quite la sensación de ahogo provocada por el ejercicio.

La disnea es proporcional al grado de enfermedad cardiaca: a mayor enfermedad, menor capacidad de esfuerzo; sin embargo, esa misma sensación de sofocamiento se puede presentar aisladamente en personas sanas que hacen un ejercicio extenuante o en otros padecimientos orgánicos entre los que destacan alergias, asma, enfisema, bronquitis, obesidad, anemia, arritmias, neumonías, trombosis, hipertensión, tuberculosis, etc.

Medidas para combatir la disnea:

  1. a) No perder el tiempo y visitar a nuestro médico lo antes posible.
  2. b) Detener inmediatamente la actividad que ocasiona la molestia.
  3. c) Si sucede al subir escalones, hacerlo con lapsos de descanso.
  4. d) Tratar de detectar si existe una causa probable.
  5. e) Dejar de fumar inmediatamente o no estar cerca de fumadores.
  6. f) Controlar nuestro peso.
  7. g) Realizar ejercicio cuando se detecte la causa y sólo bajo control médico.
  8. h) Evitar vivir en un ambiente con aire contaminado (fábricas, polvo).

Los adultos mayores con enfermedades cardiacas tienen tendencia a no realizar actividades físicas con tal de evitar la sensación de ahogo; sin embargo, en la medida que se lleva una vida sedentaria habitual, las enfermedades se acentúan y cada día permiten menos esfuerzos, haciendo un círculo vicioso con padecimientos cardiacos. De ahí la importancia de implementar lo antes posible la terapéutica farmacológica y un plan de rehabilitación cardiopulmonar con base en ejercicios sencillos.

Tenga mucho cuidado, el alivio transitorio que brinda la inhalación de oxígeno puro a través de mascarilla puede resultar contraproducente si no se acompaña de un plan de tratamiento integral enfocado a identificar la causa del problema.

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