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¿Qué es el pié diabético y cómo puedo prevenirlo?

La diabetes mellitus es la causa principal de amputación de extremidades inferiores en los quirófanos. Conocemos como pie diabético a aquél que presenta complicaciones condicionadas, de forma inicial, por la diabetes mal controlada. En Estados Unidos de Norteamérica, aproximadamente 15% de los individuos con diabetes mellitus desarrollan una úlcera en el pie. De ellos, entre el 14 y el 24% requerirán una amputación.

Las úlceras en los pies y las infecciones son causas frecuentes de enfermedad asociada a diabetes debido a varios factores como: deterioro de los nervios que afecta la sensibilidad, dificultando el poder darse cuenta de algún daño; deformidades en las articulaciones de los pies, presencia de callos y uñas adelgazadas, aumentando además el riesgo de caídas; enfermedad de las arterias, lo cual disminuye la circulación; piel seca y formación de fisuras en la piel, así como una pobre cicatrización de heridas que favorece el crecimiento de pequeñas lesiones y el desarrollo de infección en las mismas. Otros factores de riesgo, documentados para el desarrollo de úlceras en el pie y amputación son: ser hombre, padecer diabetes por más de diez años, fumar, tener historial de úlcera o de amputaciones previas y llevar un mal control de los niveles de glucosa en sangre.

El tratamiento óptimo del pie diabético es la prevención. Para ello se necesita educar al paciente.

Medidas contra el pie diabético:

  1. Seleccionar cuidadosamente el calzado (cómodo y no ajustado).
  2. Realizar una inspección diaria de los pies para detectar de forma temprana cualquier lesión.
  3. Tener una buena higiene diaria de los pies para mantener la piel limpia y húmeda.
  4. Evitar la automedicación para tratar anormalidades de los pies.
  5. No caminar descalzo.
  6. Acudir rápidamente a su médico al encontrar cualquier lesión.

Las modificaciones de los factores de riesgo incluyen uso de zapatos ortopédicos, cuidado de las uñas, tratamiento especializado de los callos y medidas preventivas para reducir la presión incrementada en la piel por deformidades en los huesos. Todas las anteriores deben ser orientadas preferentemente por un ortopedista. No menos importante es atender a otros factores de riesgo para enfermedad de los vasos sanguíneos (tabaquismo, colesterol alto y presión arterial alta), además de optimizar el control de la glucosa alta para cada caso. Consulte a su médico para lograr un tratamiento y prevención oportunos.

Contenido proporcionado por la revista Sin-cuenta y más…

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