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Cómo reconocer cuando inicia el Alzheimer

 

La demencia de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que surge a consecuencia de una alteración en la estructura y función del sistema nervioso central. Se caracteriza por ser de inicio insidioso y curso lento y progresivo (mucho más lento que las enfermedades hereditarias metabólicas), a tal punto que el paciente o los familiares no recuerdan el inicio preciso. Provoca un deterioro en la memoria, el pensamiento y la conducta de la persona. La enfermedad de Alzheimer produce una disminución de las funciones intelectuales lo suficientemente grave como para interferir con la capacidad del individuo para realizar actividades de la vida diaria.

Muchos de los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer pueden no ser percibidos fácilmente porque se parecen a los signos naturales del envejecimiento (olvidos y pérdida de la concentración), así como problemas motrices, incluyendo dificultades para hablar y caminar. Los signos de deterioro van aumentando rápidamente, sobre todo la alteración de la memoria y la atención.

Los síntomas más comunes de la enfermedad de Alzheimer son:

  • Pérdida progresiva de la memoria.
  • Confusión y desorientación en el tiempo y el espacio; el paciente se pierde en sitios habituales para él, incluso en su cuadra o vecindario. A menudo quiere irse de su casa porque no reconoce esa como suya.
  • Alteraciones en el control de los esfínteres.
  • Alucinaciones, ver cosas que no son o escuchar ruidos que no existen.
  • No recordar dónde están las cosas, dejarlas o esconderlas en lugares poco usuales (un zapato en la heladera, una camisa en el horno de la cocina).
  • Mostrar agitación, inquietud o nerviosismo.
  • Problemas en la forma de hablar; suelen olvidar palabras y se les mezclan los nombres de las cosas, repiten frases fuera de contexto y sin sentido aparente.
  • Cambios en el carácter con explosiones de mal humor y agresividad.
  • Cansancio extremo, permanecer callado, triste o deprimido.
  • Incapacidad para realizar actos tan sencillos como vestirse y desvestirse (se colocan la camisa sobre el saco).
  • Mostrarse paranoico o sospechar de todo mundo.
  • Repetir la misma pregunta varias veces.
  • No lograr reconocer a sus familiares cercanos (esposa, hijos etc.) Para los amigos no será el mismo, ya que podrá no conocerlos (incluso si estuvo acompañado de ellos días u horas antes).

El comienzo de la enfermedad de Alzheimer se da con manifestaciones que pudieran ocurrirle a cualquier persona en determinado momento: olvidarse de algo, no recordar en qué lugar guardó un regalo o un documento, confundir una dirección, el día o el mes en que se encuentra. A medida que sucede esto, el deterioro de la memoria se va haciendo paulatino, se olvidan situaciones aunque apenas hayan pasado hace breves instantes (el enfermo puede no recordar que apenas acaba de cenar).

La conducta siempre va a variar en el paciente con Alzheimer; se pondrá muy deprimido, apático y sin motivación, aumentando esa actitud con el transcurso del día. Se desorientará muy fácilmente, aquellos lugares que siempre frecuentó le serán desconocidos, ya no sabrá ir al mercado o al café de su barrio; peor aún, regresar a su casa desde un lugar será un reto infranqueable. La comunicación y el trato con los demás miembros de la familia se irán deteriorando poco a poco.

Como sabemos, la perdida de las funciones se presenta de manera progresiva y requiere de una revisión a tiempo para determinar las opciones terapéuticas existentes. El tratamiento actual para el control de la enfermedad depende de la etapa en que ésta se encuentra y las necesidades de cada persona. Debemos recordar que la detección de esta demencia en etapas avanzadas disminuye de manera considerable las opciones y efectos de los tratamientos farmacológicos existentes. Por ello, a la menor sospecha de que un conocido, o incluso usted mismo padece Alzheimer, lo mejor será acudir con su médico para recibir orientación, apoyo y tratamiento.

Contenido patrocinado por la revista Sin-cuenta y más…
Autor: Dra. Carmen Leticia Castro Guzmán (Medicina interna – Geriatría)

 

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